miércoles, octubre 07, 2015

El progreso gradual es la expansión continua de nuestras habilidades individuales, los conocimientos y la eficacia de nuestro comportamiento en el mundo.

La vida de prácticamente cualquier persona en un país occidental de la actualidad es mucho más segura que la vida de cualquiera de sus bisabuelos. Pero ¿cómo hemos llegado hasta la prosperidad y la seguridad que actualmente tenemos? Ciertamente, no surgieron de la noche a la mañana. De hecho, las bases para llegar al nivel que tenemos hoy en día fueron cimentadas a lo largo de siglos. Grandes científicos, inventores, matemáticos, economistas, ingenieros, arquitectos, médicos, y las personas que implementan sus ideas, le han dado vida a las mejores máquinas, las curas más eficaces para las enfermedades, y los sistemas políticos y económicos más estables y libres. La contribución combinada que las tecnologías como el automóvil, el avión, la computadora, los antibióticos y la línea de ensamblaje han tenido en nuestra vida no puede ser suficientemente recalcada. 

Millones de personas han hecho contribuciones -grandes o pequeñas- para el progreso de la civilización. Cada vez más personas trabajan efectivamente en el marco de sistemas de interacción humana, los cuales fueron diseñados conscientemente -o surgieron espontáneamente- basados en las actividades y decisiones de millones de personas. Nadie de forma deliberada, en principio, diseñó el dinero, los mercados o incluso los idiomas, pero estos sistemas tienen una presencia ubicua en nuestras vidas. A veces la idea de una sola persona será tomada por los demás, quienes la utilizarán de una manera mucho más creativa y totalmente imprevista por su creador. 

Gran parte de nuestra comprensión acerca de los efectos de nuestro trabajo -cuando podemos obtener dicho entendimiento- será una serie de previsiones razonables de causas y efectos muy específicos, en función de las circunstancias particulares que rodean nuestras vidas. Podemos prever hasta cierto punto, pero rara vez más allá. Sin embargo, visualizar dicho punto es más que suficiente para que podamos planificar sistemáticamente nuestras propias vidas y convertirnos no en las mejores personas que podamos ser -porque eso presupone un “techo” a nuestras capacidades-sino más bien a ser cada vez mejores personas. No podemos planificar cómo nuestras acciones afectarán al mundo, pero sin duda podemos planificar con un alto grado de certeza cómo nos afectarán personalmente.
 

Eso es en sí el progreso gradualla expansión continua de nuestras habilidades individuales, los conocimientos y la eficacia de nuestro comportamiento en el mundo. Hay una amplia variedad, casi inagotable, de habilidades, conocimientos y acciones que puede optar por seguir con el fin de obtener tal progreso. Lo que en definitiva termine escogiendo como ocupación, dependerá de una gran variedad de complejos factores: sus habilidades e intereses, los recursos inicialmente disponibles para usted, la información a la que tenga acceso, y las instituciones sociales y políticas que limiten lo que sea capaz de hacer. No hay profesiones inherentemente buenas o malas para todas las personas -a menos que dichas profesiones impliquen un daño a sí mismo o a otros. Sin embargo, debe ser capaz de argumentar a favor (no sólo frente a los demás sino frente a usted mismo) del por qué la ocupación de su elección -ya sea su trabajo o una actividad de ocio- es aquella en la que puede lograr un progreso gradual. Tenga siempre presente que cada acción que realice tendrá determinados efectos directos. Dichos efectos pasarán a ser el nivel mínimo de su progreso

Ilustremos lo anteriormente dicho con un ejemplo: supongamos que usted decide fabricar una mesa desde sus componentes básicos para su uso en la oficina. Seguramente usted tendrá una comprensión mínima de cómo esa mesa servirá dicho propósito. Aun así, usted podría sorprenderse por las oportunidades que la mesa podría ofrecerle. ¿Qué pasaría si su productividad se duplicara simplemente porque –al tener más espacio- ahora fuese capaz de desplegar todos sus documentos en un formato mucho más conveniente y accesible? Seguramente eso sería difícil de predecir con exactitud. Si usted decidiera venderle la mesa a alguien, probablemente no tendría idea del uso que esa persona le daría. Los efectos directos de su decisión de fabricar la mesa implican que puede colocar lo que le plazca sobre ella. Eso es lo mínimo que puede decir sobre el progreso logrado. Cualquier otra oportunidad o beneficio que su mesa le ofrezca será, sin duda, una contribución para su progreso. Pero no es muy sabio contar con beneficios que uno no pueda prever con determinada certeza. Es preferible no contar con ellos y verlos como agradables sorpresas -si llegan. Por supuesto, si usted trabaja lo suficientemente duro, dichos beneficios vendrán en alguna forma -pero su manifestación específica es difícil de prever. 

Así que en la planificación de sus actividades, usted puede pronosticar razonablemente lo mínimo que será capaz de lograr. Si ese mínimo es todo lo que puede esperar, entonces siempre podrá, al menos, cumplir sus expectativas y –al obtener el producto directo de su esfuerzo, junto con algunas ganancias extras- siempre estará orgulloso de su eficacia y feliz (en un sentido accesible) porque sentirá que continuamente supera sus propias expectativas. Es importante entender que no puede esperar transformar o revolucionar -de forma razonable- cualquier aspecto de su vida de un día para otro. Si ajusta sus expectativas a corto plazo demasiado alto, entonces será difícil, si no imposible, cumplirlas. Fracasaría en su cumplimiento, incluso después de un esfuerzo sincero -esfuerzo que hubiese bastado para cumplir un objetivo menos monumental. El desaliento que sentirá al no cumplir con su “gran objetivo inmediato” podría disuadirlo de nuevas metas en esa dirección. La clave para realmente avanzar en todos los aspectos de su vida es recordar la parte “gradual del “progreso”. Establezca metas para sí mismo todos los días las cuales sepa que puede cumplir. Los objetivos no siempre tienen que ser agradables o cómodos; de hecho, muchos de ellos pueden implicar un considerable esfuerzo y gratificación diferida. 

Para lograr un progreso gradual, no es suficiente con sólo “estar vivo”. También hay que añadir algo nuevo a lo que uno tiene todo el tiempo. Si usted sólo hace lo suficiente para mantener su nivel actual de vida y su conjunto de habilidades, entonces simplemente está logrando el punto de equilibrio. El verdadero progreso ocurre cuando se va más allá del punto de equilibrio. Eso requiere trabajo -duro en la mayoría de los casos- pero es ciertamente manejable para cualquiera. 
En resumen, todo lo que necesita hacer para lograr el progreso gradual –a nivel personal, académico o profesional- es encontrar formas eficientes, fácilmente implementables para mantener lo que ya tiene y luego conocerse a sí mismo lo suficiente como para determinar la cantidad de bienes y habilidades que puede acumular y mantener a lo largo del tiempo

Hasta la próxima publicación. 

Dennys Caldera Boka  

Tags: Progreso, gradual, Productividad, Eficiencia

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